jueves, 22 de abril de 2010

Agua: Vida

Se ha consumado la mayor traición política en la historia de Castilla-La Mancha. Y la traición tiene nombre. Se llama María Dolores de Cospedal, y es, la mandamás del PP en Castilla-La Mancha y la secretaria general del PP de Mariano Rajoy. Es, además, la misma que es capaz de decir un día NO al ATC en Guadalajara, y al día siguiente, SI al ATC en Guadalajara. Así es ella.

El PP ha votado en contra del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha. Ha votado, pues, en contra de establecer una reserva de 4.000 hectómetros cúbicos de Agua en nuestra región. Ha votado en contra de nuestro futuro, de nuestro turismo, de la creación de riqueza (polígonos industriales que creen empleo, regadíos…) en nuestra tierra, y a favor de que nos sigan quitando lo mejor que tenemos: nuestros recursos, nuestra agua, nuestra (calidad de) vida.

El Presidente Barreda nunca ha negado a nadie, tampoco a Murcia y a Valencia, el agua para beber. Ni lo ha hecho, ni lo hará. Pero Jose María Barreda quiere a esta tierra y a su gente, y sabe que el futuro depende de que podamos tener agua para beber, para regar, para crear puestos de trabajo, para hacer casas y para prosperar. Y por eso nuestro Presidente no puede soportar que con el agua del Tajo se estén regando campos de golf o creando nuevas urbanizaciones insostenibles, en las comunidades vecinas de Murcia y Valencia.

Porque además de injusto es inmoral. Y porque ellos tienen un mar como el Mediterráneo que pueden desalar, mientras nosotros sólo tenemos el “Río que nos lleva” pero que muchas veces lleva menos agua por su cauce que el que transcurre por el trasvase.
Aragón, Andalucía, Valencia, entre otras han aprobado en las reformas de estatutos de sus respectivas autonomías, medidas similares en cuanto a reservas de agua como las que ahora se nos niega a nosotros. El PP de Aragón, defendiendo a los aragoneses, luchó junto al PSOE una reserva de agua del río Ebro de 6.500 hectómetros cúbicos.

Por eso el PP, en general, no puede ser el culpable. Ni sus votantes, ni muchos honrados afiliados al PP, tienen la culpa de que Cospedal anteponga su carrera política a los intereses de los ciudadanos. No podemos culparles a ellos de que Cospedal actúe como una virreina colonial, que lejos de defender a sus paisanos, prefiera ejecutar las órdenes de la Metrópoli, o en este caso de Murcia. Yo nos les culpo de lo que sólo Cospedal tiene la culpa. Pero sí serán responsables, si sabiendo como se las gasta (no olvidemos sus contradicciones con el cementerio nuclear, o sus comentarios sobre jueces y policías) no deciden mandarla tan lejos de aquí como lejos está ella de defender los intereses de nuestros paisanos.

Cospedal, De Cospedal (como a ella le gusta), hace con Castilla-La Mancha como con su apellido. Cuando sale de la región, se lo cambia, y no es ni la misma persona. Por eso puede aprobar en Castilla-La Mancha un Estatuto y luego votarlo en contra en el Congreso de los Diputados. Por eso hay que decirle, parafraseando la canción… qué (sin) lástima, pero adiós.

Porque sin Cospedal el Estatuto de Castilla-La Mancha y por ende nuestro futuro, saldrá adelante. Saldrá como salieron los de otras comunidades autónomas con los votos del PSOE y del PP. De un PP mejor, que aquí es tan posible como necesario. Y que llegará cuando o los afiliados, o los votantes más tarde, del PP le manden a donde no pueda quitarnos, agua que es vida, futuro y desarrollo.

P.Bellido