martes, 14 de junio de 2011

INTERVENCIÓN PLENO DE INVESTIDURA

Os dejo mi intervención en el Pleno del día 11 de junio, en el que tomé posesión como alcalde de Azuqueca. Como ya he dicho muchas veces y también reiteré el sábado, muchas gracias a todos y a todas por vuestro apoyo, vuestro afecto y vuestra implicación.

INTERVENCIÓN EN EL PLENO DE INVESTIDURA

Momento del juramente del cargo de alcalde
Queridos concejales y queridas concejalas, vecinos y vecinas de Azuqueca, representantes de otros municipios, muchas gracias.

Quiero comenzar este discurso de investidura dando las gracias a toda Azuqueca. A sus vecinos y vecinas. A sus gentes. Gracias por estos años de mandato del Gobierno que hoy concluye.

Gracias por la reelección. Desde el día 22 de mayo he dicho varias veces que me ha abrumado tanto cariño y tanta confianza, que convierto en compromiso y responsabilidad para trabajar a destajo para mejorar la calidad de vida de todos los vecinos y vecinas de nuestro pueblo.

Quiero dar las gracias al Partido Socialista Obrero Español de Azuqueca, Guadalajara y Castilla-La Mancha. Hace unos años, y pese a una resistencia personal, confiaron en mí una misión complicada. Debía tomar el relevo del gran Florentino García Bonilla, y presentarme a unas elecciones con muchas opciones de resultar derrotado. No me pusieron una misión fácil, pero sí me facilitaron la tarea con un compromiso de trabajo impresionante.

Durante estos años he podido compartir trabajo y dedicación por nuestra ciudad con muchas personas. Con concejales, con funcionarios, con representantes de asociaciones, empresarios, sindicatos, vecinos y vecinas. A todos ellos estoy agradecido de corazón. Y hoy voy a citar a alagunas de esas personas:

María Ángeles Díaz Huertas, que ha sido una concejala formidable, que ha estado trabajando hasta hoy mismo sin restarle una gota de sudor a Azuqueca, con una lealtad y honestidad que demuestra lo buena persona que es, y que no esconde su capacidad e inteligencia.

María José Naranjo Bravo, nuestra histórica concejala de Servicios Sociales, la primera diputada nacional en la historia de Azuqueca. Una mujer solvente, íntegra y muy humana, comprometida con los valores de la socialdemocracia.

Victorio Calles Luengo, un trabajador incansable, un hombre de ideas claras, un conocedor minucioso de la Azuqueca que se ve (sus calles, sus aceras) y de la que no se ve. Tras un carácter duro y terco, hay un ser humano que merece conocerse.

Emilio Alvarado Pérez, seguirá siendo concejal, aunque ya no de Gobierno. Es un hombre culto e inteligente, de esas pocas personas a las que escucharía durante horas porque siempre tiene algo inteligente que decir y lo verbaliza con mucha inteligencia. Gran orador, nunca elude afrontar los problemas que vienen y siempre busca la solución más justa.

Estos cuatro, junto a Sagrario Bravo, Santiago Casas, Elisa Cansado, José Luis Blanco, José Luis Escudero y Julio García han sido los concejales y concejalas de mi primer gobierno, y por ello nunca les olvidaré. Pero, además, puedo afirmar que tengo con ellos una deuda impagable, pues han sido un Gobierno maravilloso, que ha mejorado Azuqueca sustancialmente, y que me han ayudado siempre que los he necesitado. Los Gobiernos no sólo son las personas. Desde luego, no son sólo los líderes. Los Gobiernos son los hechos, los proyectos, las ideas y el equipo. Y este equipo de concejales, a los que se suman los vecinos que han querido ayudarnos en la acción de Gobierno, ha sido para mí un verdadero regalo.

A José Luis Moraga, que para mí no es un enemigo, porque le aprecio y respeto. Su discurso de hoy ha sido muy desafortunado, pero hoy no es día para rencores.

Quiero también recordar a los concejales de la oposición que no repiten, y desearles la mejor de las suertes en la vida. Creo que hemos sabido mantener, en la discrepancia, un respeto y una cortesía de las que ya no se estilan en otros lugares y sedes de representación popular. Por ello, gracias sinceras.

Si hoy no agradeciera la oportunidad a Florentino, nuestro alcalde de siempre, la ayuda a José María Barreda, a Pepe Bono, a María Antonia Pérez León, los consejos a Oti, a Jesús Díaz, a Lucas Escarti, A Gaspar, a Lucio, a José Sánchez, a tantos y tantos compañeros de partido; repito, si hoy no les agradeciera su compañía y su asistencia, sería una persona peor. Cuanto soy, o mucho de lo que soy, se lo debo a los demás, y a ellos de manera muy particular. Como a Susana y a Tere, que me facilitan el día aunque en muchas ocasiones yo les dificulte el suyo.

Y a quien más debo es a mi familia. Nosotros, los Bellido Acevedo, no somos gente importante. Pero para mí son lo más importante. Hace casi veinte años ya, emigramos de nuestro pueblo, la Línea de la Concepción, y de nuestra ciudad, Cádiz, para llegar a Azuqueca. Este pueblo nos dio la oportunidad de ser felices, de conocer a gente, de dejarnos seducir por amigos y por amores, de estudiar y de trabajar. Vivir en Azuqueca y sentirnos de Azuqueca ha sido algo maravilloso para nosotros. Y para mí, mi familia, sus valores, su cariño, es, aunque lo demuestre mucho menos de lo que quisiera y debiera, lo mejor de mi vida.

Y debo mucho también a quien está y no quiere salir, a quien suma ideas y cariño aunque yo le reste tiempo y dedicación, a quien me rige, desde el afecto, para ser mejor persona y más feliz. Gracias por completarme.

Quiero hablaros brevemente de mis prioridades de Gobierno. No son muy difíciles de adivinar. De entre las muchas cosas que queremos hacer, lo principal será la lucha contra el desempleo y contra la exclusión social.

Los Ayuntamientos no somos competentes en materia de empleo, pero desde luego eso no nos exime de tener que hacer todo lo posible. Aunque las leyes no nos den competencia, nuestra ética sí nos da razones para colaborar con todos, administración central y regional, empresas y sindicatos, en intervenir para favorecer las condiciones que generen empleo.

Ya he manifestado que estoy a disposición del nuevo Gobierno de Castilla-La Mancha para trabajar conjuntamente en ésta y otras materias. Y lo haré con propuestas concretas.

De la misma manera que el empleo es una prioridad, no lo es menos la lucha contra la pobreza y la inequidad. Creo que llevamos demasiado tiempo hablando de déficit público económico, ignorando los enormes déficits sociales que tienen nuestras sociedades. No permaneceremos inmóviles ni callados frente a las desigualdades que generan exclusión. Si alguien quiere saber dónde no vamos a recortar, que le queda claro: no recortaremos en solidaridad.

Las formas también son importantes. Pienso actuar con honestidad en la defensa de los intereses de Azuqueca, anteponiéndolos siempre a cualquier otro interés partidario o personal. Gobernar con la mano tendida a la oposición, porque sé y siento que Azuqueca no es sólo cosa de todos, sino también la casa de todos. Por eso valoraré las propuestas de los grupos municipales, de los vecinos, de los colectivos y de las asociaciones para mejorar Azuqueca.

Actuaré sin miedo a tomar decisiones. Seguro que algunos nos criticarán. Ya lo hacen, cuando hacemos una cosa y la contraria. Vivimos en un país donde cada vez es más difícil explicarse en medio de tanto ruido mediático distorsionados. Comunicar la acción de Gobierno con claridad es algo difícil cuando desde algunos medios de diversa condición ideológica se ha apostado claramente por subestimar los hechos a los intereses propios.

Creo en nuestro futuro. En el futuro de Azuqueca. No son tiempos de prosperidad, pero en situaciones menos fáciles se vieron nuestros abuelos y demás antepasados y nos legaron un país mucho mejor.

Azuqueca y sus gentes tienen un gran potencial. Debemos saber aprovecharlo para seguir creciendo en calidad de vida, en bienestar social. Es nuestra responsabilidad. Y, desde luego, es mi deseo.

Hace unos meses falleció un familiar muy querido. Hace apenas un mes, un gran concejal socialista, el inolvidable Pedro Guereñu. A ambos los traigo hoy a esta toma de posesión para que su recuerdo, el recuerdo de personas queridas que nos faltan físicamente pero que nos acompañan en la memoria, nos inspire a ser mejores personas, más capaces y más humanos para servir a nuestros vecinos y vecinas.

Anhelo un mundo mejor, y quiero contribuir a construirlo desde mi trabajo en Azuqueca, con todo aquel que quiera implicarse en ello. Y sé que para conseguirlo necesitaré mucha ayuda. Por eso, humildemente os la pido a todos y cada uno de los concejales y concejalas, a cada uno de los vecinos y vecinas de Azuqueca, que sois concejales morales de éste vuestro Ayuntamiento.

Apelo a la unidad de todos, a la justicia para obrar mejor, a la solidaridad para ayudar más a quien más lo necesita y al recuerdo de los seres queridos que nos faltan par que nos guíen en esta estimulante tarea de mejorar Azuqueca y, desde aquí, todo el mundo.

¡Viva Azuqueca!