martes, 19 de julio de 2016

Las sensaciones de un novato

Escribo esta pequeña reflexión la noche en la que he tenido el honor de prometer el acta de diputado de España por la provincia de Guadalajara. Lo hago aún conmocionado por lo hoy vivido; un amasijo sensaciones controvertidas.  Me explico. Por un lado te ves sentado en el escaño, rodeado de tanta historia, de tanta belleza, de un aroma de responsabilidad que no puede sino abrumar a un tipo como yo que jamás, hasta hace poco tiempo, pensó verse envuelto en una empresa de esta envergadura. Por otro, se observa un acto de investidura decimonónico y artificioso, lleno de cosas absurdas como el hecho de elegir a la mesa del Congreso antes de ser oficialmente diputados/as prometiendo el cargo.

Luego está el show de Podemos y de los nacionalismos. Esa necesidad, para algunos grotesca, para otros ingeniosa, de utilizar fórmulas perifrásticas en todos los idiomas del Estado para prometer el acta y comprometerse con la ciudadanía.  La verdad es que me merece mucho respeto la gente de Podemos, ya sean sus votantes o sus diputados/as. Por ello no me extenderé en las críticas. Tan sólo diré que el Parlamento es el lugar donde vamos para intentar entendernos. Para hablar y para escuchar. Para dialogar, y también para discutir. Utilizar un idioma común y respetar ciertos códigos facilitan muchola comunicación. Espero que lo de hoy haya sido una mera anécdota, y no parte de un plan para convertir la Cámara en un espacio de representación del desencuentro, de autoafirmación excluyente, cuando no del coliseo de egolatrías.

Cerca de donde me he sentado hoy se encontraba uno de los ideólogos de Iglesias -hace años lo fue de Anguita- que probablemente sea uno de los diputados clave de la fórmula Unidos Podemos. Quienes le conocen le atribuyen una gran capacidad intelectual. No lo discuto. Pero lo cierto es que se pasó todo el pleno enfurruñado y haciendo comentarios ofensivos hacia la bancada socialista. Cuando nos íbamos, tras haber terminado el tedioso acto y ya con ganas de abrazar a nuestras familias, este señor empezó a gritar cosas como sois los del GAL. Me fui con dudas de que con personas así vayamos a poder entendernos. No lo menciono, no quiero empañarle el día.  Anoche, volví a ver los primeros capítulos de la cuarta temporada de 'The Wire', una de las series favoritas de Pablo Iglesias, y decía un actor: “me encanta el primer día de clase, todo el mundo es muy educado…” pero lo cierto es que no había manera de dar clases. Ojalá el Congreso no sea como escuela de Baltimore Oeste.