jueves, 22 de diciembre de 2016

Porque no gana siempre la banca: Azuqueca y las cláusulas suelo

23-12-2014 / José Luis Escudero y yo presentamos la demanda colectiva

Decía Abraham Lincoln, que la probabilidad de perder en la lucha no debe disuadirnos de apoyar una causa que creemos que es justa”. Me gusta mucho esta frase, me siento bastante reflejado en ella porque en mi casa suelen decirme que soy el “abogado de causas perdidas”, y porque frente al desaliento, intento buscar motivaciones en el ideal de hacer lo justo, de hacer lo correcto, aunque produzca pocos frutos.

Hace casi tres años desde que Jesús Alique me habló de un programa de asesoramiento que el ayuntamiento de Alcalá de Guadaira estaba desarrollado con sus vecinos respecto a las cláusulas suelo, a raíz de la decisión del Tribunal Supremo de declararlas ilegales. También Valdepeñas estaba promoviendo algo similar. Sus alcaldes, dos magníficos socialistas y personas, Antonio Gutiérrez Limones y Jesús Martín, prestaban a través de oficinas de atención a sus vecinos, una labor de carácter preventivo e informativo muy valiosa. Nosotros, Azuqueca de Henares, y otros ayuntamientos como Toledo dirigido por el actual presidente de castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, nos quisimos sumar a esta gran labor.

Hablé con algunas personas, especialmente con Jose Luis Escudero, concejal de Cohesión Social del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares. Les propuse crear algo parecido pero ir más lejos, avanzar hasta donde pudiéramos para, desde nuestro pequeño poder en la administración, combatir las cláusulas suelo en los préstamos hipotecarios e intentar quitárselas a todos los vecinos y vecinas de Azuqueca que las tuvieran sobre sus hipotecas. Las cláusulas suelo eran un doble gravamen, ya que quien la soportaba además de estar pagando sus letras religiosamente en tiempos de crisis, no podía beneficiarse de las bajadas de los tipos de interés.
      
En ese momento estábamos preparando un catálogo de medidas para declarar a Azuqueca como “municipio anti-desahucios”, algo que materializamos meses después con la ayuda de la PAH. La cosa no estaba fácil. Jose Luis buscó asesoramiento externo y cuando tuvimos información suficiente se lo propusimos al resto del Equipo de Gobierno, que mayoritariamente aceptó el reto y los riesgos que implicaba. Antes de empezar nos dirigimos al Gobierno de España como institución competente para que actuara, que se implicara, que hiciera caso al Tribunal Supremo que ya había catalogado la mayoría de cláusulas suelo como abusivas e ilegales (por establecerse en contrato de adhesión mediante sistemas opacos cuando no de manera engañosa).El Gobierno podía dar cauce a esta demanda social avalada por la Justicia. No lo hizo.

Creamos el servicio. En primer lugar una Oficina de Asesoramiento Hipotecario dependiente de la OMIC mediante un convenio con la asociación ADICAE. Mandamos cartas a todos los vecinos y vecinas y lo publicamos en la revista municipal, organizando reuniones colectivas y luego individualizadas. Cuando tuvimos el cuerpo básico de los que sufrían estas cláusulas, les ofrecimos pasar a la siguiente fase: convertirnos en Oficina de Intermediación Hipotecaria y ayudar a los perjudicados mediante negociaciones individualizadas con sus bancos. En esta fase algunos consiguieron que se les quitase las cláusulas suelo, en la mayoría de las ocasiones evitando la vía judicial y renunciando al cobro de lo pagado ilegítimamente.

Algunas entidades financieras nos ignoraron. Así que pasamos a la tercera fase: presentar una denuncia colectiva a través de ADICAE. Tan solo con presentarla algunos bancos se aprestaron a negociar y volvimos a conseguir otro lote importante de ciudadanos liberados de sus cláusulas suelo. Pero algunas entidades siguieron y siguieron.

Así que, nosotros/as seguimos y seguimos. Individualizamos los bancos, no los casos, y presentamos demandas colectivas por cada entidad. Algunas se prestaron a negociar, ahora veían las cosas mucho peor y la jurisprudencia les indicaba que tenía muchas opciones de perder. Otro lote más de liberados. Pero con algunas seguimos pleiteando aun hoy, dos años después de empezar este viaje en los juzgados de Guadalajara. 

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dictaminado ahora de manera concluyente y categórica. Ya no caben más interpretaciones. Lamentablemente, las entidades podrían seguir retrasando el cobro por parte de los afectados a los que hicieron pagar indebidamente, pero tendrán que pagarlo más pronto o más tarde. 

Creo que el gobierno debe actuar ya. En todo este proceso ha estado de parte de la Banca y en contra de consumidores/as de su país. !Qué vergüenza! Se debe articular un mecanismo urgente que evite que esta resolución se traduzca en largos procesos judiciales o, lo que sería aún peor, en negociaciones individualizadas entre la banca y los consumidores y que rebajasen las obligaciones de devolución en contra de lo que expresa categóricamente el Tribunal Europeo

Dos reflexiones finales y un agradecimiento. Uno: vivimos obsesionados por las competencias. Tuve que desgañitarme para explicar que no tenía que alegar ningún artículo de la Ley de Bases. La obligación de ayudar a quien se puede no entiende de artículos. No, no quería saltarme ni una ley. No lo habría hecho. Pero este asunto no era cuestión de fuero, sino de huevo. No es cuestión de quien debía instar a prohibir las cláusulas suelo, que para mí era obvio que debía hacerlo el Gobierno de España. El tema es que si no lo hacía, debíamos optar por actuar apoyados en toda la cobertura legal posible, lógicamente, o por resignarnos. Defender a sus vecinos es una obligación inexcusable de los ayuntamientos y de los poderes públicos, y también lo es defender el interés general, aquí de parte de los afectados y de los potenciales afectados (todos los consumidores de vivienda) frente a las entidades financieras.    

Dos: aquí, en España, nos hemos acostumbrado a que el país se parezca cada vez más a un casino, donde siempre gana la banca. Eso hace que demos por perdidas las batallas antes de librarlas. Ahora,quizá muchos, dirán que estaba claro, pero prácticamente nadie hizo nada, y no hacer nada llevaba a que ganase la banca. Ahora no. Aquí ha perdido la banca y ha ganado la gente. Mal que les pese.

Gracias a las personas que creyeron en que esta iniciativa. A quienes ayudaron a configurarla, sobre todo a quien le dedicó todas las ganas y las horas y que para mí es mucho más que un “Escudero” y a quienes hicieron posible llevarlas a cabo. A los concejales y concejalas del Ayuntamiento y a sus trabajadores/as. A ADICAE. A la gente que se permite soñar. A los que nos enseñaron a hacerlo. A quienes además quieren alcanzar sus sueños. Decía Gregorio Marañón que: “Vivir no es sólo existir/sino existir y crear/saber gozar y sufrir /y no dormir sin soñar./Descansar, es empezar a morir.” Así que a seguir.